La montaña se avista y nos abre paso,
a los senderos venideros,
a lo que no sabemos pero queremos conocer,
a lo que desconocemos pero queremos vivir.
El cauce del rio la acompaña,
y nuestros pensamientos cambian,
Como su flujo.
Cruzándolo a su paso.
Arrastrando cosas,
Dejando otras atrás.
Y nunca es lo mismo,
Aunque lo parezca
Porque no será el mismo río
Y tú tampoco la misma persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario